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OHR, Consultoría Navarra de empresas

Continuando con la disección del Activo del Balance de Situación que venimos llevando a cabo en las últimas publicaciones, en esta ocasión le toca el turno al bloque del Activo Corriente y, dentro del mismo, a las Existencias.

Dentro de esta masa patrimonial, se encuentra tanto las Materias Primas, como el Producto en Curso y el Producto Terminado.

Importante señalar que Existencias, sobre todo de Producto en Curso y de Producto Terminado, disponen en sus Balances tanto las empresas industriales y comerciales, como las empresas de servicios. Algo que destacamos ya que habitualmente en estas últimas es algo que no se tiene en consideración, con lo importante que ello resulta de cara al resultado.

A lo largo del ejercicio económico, es fundamental elaborar estados financieros intermedios, ya que esperar a final del mismo para poder analizarlos es realmente temerario. Para la elaboración de dichos estados financieros intermedios, en particular la cuenta de Pérdidas y Ganancias y el Balance de Situación, es imprescindible disponer de datos reales de Existencias, ya que en caso contrario el resultado obtenido (beneficio o pérdida) no estará reflejando la realidad.

En función del tipo y tamaño de empresa que se trate, la complejidad de la actualización del valor de las Existencias será mayor o menor. Disponer de un inventario permanente, a base de una combinación de gestión y control informatizado de las mismas, junto con una revisión y cotejo físico, es algo que cada empresa debe determinar sobre la forma más apropiada de establecerlo.

Este control de las Existencias es el que se realiza, habitualmente, a través de un Inventario. Desconocemos si ha sido fruto de la casualidad, o si hay una intencionalidad en el término utilizado para definirlo, pero en ocasiones da la sensación de que ciertos Inventarios tienen su origen en que han sido inventados.

No menos importante resulta disponer de un Inventario de Existencias permanentemente depurado, de manera que si se produce alguna depreciación en las mismas, debe procederse a formalizar la correspondiente dotación de la obsolescencia que corresponda.

Para terminar este importante apartado de las Existencias, es de vital importancia resaltar la planificación de la gestión oportuna que ello requiere, ya que quedarnos cortos puede suponer una rotura de stocks, mientras que nadar en la abundancia tiene una consecuencia económica por el coste financiero de la compra que ello supone, más el coste de almacenamiento y el posible riesgo de obsolescencia.

En definitiva, la gestión adecuada de las Existencias no debe estar condicionada únicamente al potencial económico-financiero de la empresa, sino que debe contar con una planificación y gestión propia, vinculada a la actividad real de la misma, ya que en caso contrario distará mucho de ser eficiente.

Óscar Hortigüela

Socio Director

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