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OHR, Consultoría Navarra de empresas

El objeto de este artículo es hacer ver la importancia que tiene, para toda persona que gestiona un negocio, un tratamiento adecuado de la información contable y fiscal de cara a disponer de herramientas económico-financieras que le ayuden en la toma de decisiones y no circunscribirlo todo ello en la mera obligación administrativa que requiere. Y, a tal fin, nos vamos a apoyar de un símil gastronómico que puede facilitar su comprensión.

Quien lleva a cabo una actividad económica adquiere, desde el primer momento, el compromiso con la Administración de cumplir con una serie de obligaciones contables, fiscales, laborales, mercantiles, … ; diferentes en función de su forma societaria y del tipo de actividad que desarrolle.

En ese primer momento, el promotor solicita presupuesto a diferentes asesorías pero, ¿qué servicios demanda realmente?.

Centrándonos en este artículo en la prestación de servicios contables y fiscales, habitualmente las propuestas giran en torno a la llevanza de la contabilidad y la liquidación de impuestos para el cumplimiento de las obligaciones contables y fiscales exigidas por la normativa específica en cada caso. Pero, ¿es éste el verdadero valor añadido que puede y debe prestar una asesoría a sus clientes?.

Pues bien, el objeto de este artículo es hacerles ver la importancia que tiene, para toda persona que gestiona un negocio, un tratamiento adecuado de la información contable y fiscal de cara a disponer de herramientas económico-financieras que le ayuden en la toma de decisiones. Y, para ello, nos vamos a apoyar de un símil gastronómico que puede facilitar su comprensión.

En primer lugar, es fundamental disponer de unos “ingredientes” de calidad. En nuestro caso, el ingrediente principal es la CONTABILIDAD, la cual debe llevarse permanentemente actualizada (si queremos disponer de un producto de temporada) y con criterios contables adecuados (si queremos que el producto sea saludable y de calidad).

Partiendo de lo anterior, estaremos en disposición de preparar los diferentes menús que degustarán nuestros clientes, los cuales los agrupamos en dos variedades principales: el MENÚ (común para todos los comensales) y a la CARTA (específico para las necesidades de los clientes en cada momento).

En el MENÚ incorporamos un primer plato con fundamento, en el que el chef presenta la evolución mensual de ventas y la cuenta de explotación de la actividad para un periodo determinado, aderezado con datos comparativos del ejercicio anterior y, en muchos casos, con el presupuesto elaborado para el ejercicio.

Como segundo plato, se presenta un balance de situación, el cual muestra la salud patrimonial y financiera del negocio, acompañado de una serie de ratios significativos de la actividad.

Y, como postre, se sirven una serie de consejos y opiniones que ayudarán al gestor del negocio a comprender un poco mejor el complicado mundo de los números.

Si bien decíamos que para la preparación del MENÚ es fundamental disponer de una contabilidad de calidad, no es menos importante disponer de una cocina bien equipada, tanto en lo que respecta a utensilios de cocina (herramientas de gestión adecuadas) como a nivel humano (cocineros bien formados y experimentados en la materia).

Habitualmente, este MENÚ se sirve al cliente con una periodicidad trimestral, siendo de vital importancia el servido en el último trimestre del año, que permite al gestor hacerse una idea de cómo terminará el año y adoptar aquellas medidas que le permitan paliar, en la medida de lo posible, el impacto fiscal.

Por otro lado, como indicábamos anteriormente, no siempre el cliente requiere el MENÚ, siendo necesario disponer de un servicio a la CARTA.

En algunos casos, la demanda se origina por alergias sobrevenidas en el transcurso de su actividad: una fuerte caída de ventas (que requiere de un plan de viabilidad o de un expediente de regulación de empleo), un desequilibrio financiero (que requiere de un estudio de tesorería y de refinanciación del negocio), un desacuerdo entre socios (que puedan requerir de un estudio de valoración de empresa), …

En otros casos, por celebraciones especiales: lanzamiento de una nueva línea de negocio, el desarrollo de nuevos proyectos de inversión, la necesidad de llevar a cabo un proceso de sucesión empresarial, …

En cualquier caso, si bien el MENÚ se puede identificar con el valor añadido de las asesorías contables y fiscales (ASESORÍA ECONÓMICO-FINANCIERA), el servicio a la CARTA se puede considerar como un servicio de alta cocina, el cual lo identificamos como CONSULTORÍA ECONÓMICO–FINANCIERA.

No quisiera terminar sin recalcar de nuevo el mensaje principal del presente artículo: la importancia de disponer de una CONTABILIDAD permanentemente actualizada y registrada con los criterios contables adecuados, lo cual nos permitirá disponer de una imagen fiel del negocio y, a la postre, nos ayudará a mantener un estado saludable, con unas buenas analíticas y unas ligeras digestiones.

BUEN PROVECHO – ON EGIN

 

Juantxo Iturain

Socio Director de OHR Consultoría

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